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El legado de Agatha Christie celebra 50 años con un regreso triunfal a Netflix

Cincuenta años después de su fallecimiento, la obra de Agatha Christie, la autora más leída de la historia después de Shakespeare y la Biblia, sigue demostrando una vigencia extraordinaria. En pleno aniversario de su legado, la llamada reina del crimen vuelve a conquistar a nuevas generaciones gracias al éxito de su última adaptación televisiva: Agatha Christie’s Seven Dials, una miniserie que ha encontrado en Netflix un escaparate global.

Un viaje por la Inglaterra de los años 20 a través de sus escenarios

Uno de los grandes atractivos de Seven Dials es su cuidada selección de localizaciones, que refuerzan la ambientación de la historia y convierten la serie en un auténtico viaje visual por el suroeste de Inglaterra. Aunque parte de la acción se sitúa en el Londres ficticio del título, el rodaje evitó la capital y apostó por enclaves históricos de United Kingdom para recrear con mayor autenticidad el periodo.

El corazón de la serie late en Badminton House, una imponente casa palladiana del siglo XVII que da vida a Chimneys, el escenario de la fastuosa fiesta con la que arranca la trama. Todavía residencia privada del duque de Beaufort, el edificio conserva una pátina de grandeza vivida —papeles pintados desgastados, salones monumentales y jardines extensos— que encaja a la perfección con la decadencia económica que atraviesan los personajes.

El contraste llega con Wyvern Abbey, filmada en Westonbirt School, un elegante complejo educativo ubicado en una mansión catalogada de grado I. Sus interiores ricamente decorados y sus exteriores abiertos, con campos y praderas, aportan una atmósfera más inquietante, especialmente en las escenas nocturnas, rodadas casi exclusivamente a la luz del fuego y de lámparas de época.

La serie también se adentra en la sofisticación urbana de Bath, utilizando varias localizaciones de esta ciudad termal de estilo georgiano. La icónica Great Pulteney Street se convirtió en uno de los mayores retos logísticos del rodaje, transformada durante dos intensos días en un bullicioso escenario de los años veinte gracias a una combinación de planificación milimétrica y efectos visuales.

Bristol aporta el contrapunto más enigmático. En un edificio histórico de Queen Square, antigua sede de English Heritage, se recreó el misterioso Seven Dials Club, un espacio laberíntico al que se accede desde un callejón y que alberga algunas de las escenas clave de la investigación.

Por último, las secuencias ferroviarias —fundamentales para el ritmo del relato— se rodaron en la West Somerset Railway, el ferrocarril privado más largo del país. Tramos de vía rodeados de paisaje virgen y la costa de Blue Anchor Bay sirvieron para capturar el espíritu viajero y la sensación de movimiento que define esta adaptación.

Un aniversario que mira al futuro

Con Agatha Christie’s Seven Dials, el 50 aniversario de la autora no se limita a la conmemoración nostálgica, sino que demuestra la capacidad de su universo para reinventarse. La combinación de un enfoque narrativo fresco, un reparto de primer nivel y una cuidada puesta en escena ha convertido a la serie en un éxito internacional, reafirmando que, medio siglo después, Agatha Christie sigue siendo una referencia indiscutible de la cultura popular.

Los tres episodios de la miniserie ya están disponibles en Netflix.